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Aventuras del velero Brisa navegando rumbo a Uruguay
5 February 2022

Al Sudeste

Ya puedo ver a la cruz del sur por la mañana. Además puedo ver Polaris, la estrella del norte. La meta es subir la cruz y bajar a Polaris. Desde acá sigo siendo tanto al este como al sur. Bien. Más adelante hacia Panamá. Más adelante hacia Uruguay.

Roca Central, Bahía Tenacatita, México

En Tenacatita hay más de treinta yates. Es un parque de caravanas. Visité a una pareja que conocí en el norte del Golfo de California. Viajé con un grupo en nuestras lanchas por un estero, entre un bosque de mangle, a una laguna por detrás de una playa. Allí un hombre, Pedro, nos trajo a una hacienda pequeña donde, en el pasado, destilaron el agave tequilero.

Yates fondeado en Bahía Tenacatita, México

Disfrutemos un almuerzo y después nos dijo una historia sobre la raicilla fabricada allí. Raicilla es tequila o mezcal. Solo el nombre cambia. Depende donde está destilada. Ese lo destilaron acá en el estado Jalisco. Pedro está vendiendo, en botellas de media litro, una fuente destilada hace más de veinte años. Cuando he vendido toda la raicilla va estar un hombre viejo.

Estero Verde en Bahía Tenacatita, México

En la Bahía Manzanillo encuentro playas redondas con centros turísticos. Además es el puerto más activo de la costa Mexicana oeste. Hay grandes buques de carga y de petróleo fondeado acá.

El Tabernero Destilara cerca con Bahía Tenacatita, México

Fondeado al lado del centro turístico Las Hadas, me alegra oír más de la samba y la cumbia que la de Sinaloa. La de Sinaloa, con su umpah-pah tuba, es casi todo que escuche en el norte y en la península.

Buque de cargo en Bahía Manzanillo, México

Solo paré dos noches acá para encontrar sellador y rellenar mis fuentes de agua y gasoil. Viendo al sur, voy a encontrar la lluvia que casi nunca encontré en la península. Necesito renovar los sellados de los tambuchos y las portillas.

Las Hadas centro turístico, Bahía Manzanillo, México

Las Hadas me da recuerdo de Casapueblo en Punta Ballena. No es tan lindo. Es recta línea y descuidado. Tiene niveles múltiples e irregulares con azoteas y balcones, situado al lado de un cerro, mirador de la bahía. Al noreste puedo ver las cumbres de las montañas grandes de Colima, que alcanzan a los cuatro mil metros.

Pronto que he dado las tareas de compras, me muevo a Ensenada Carrizal. Ensenada Carrizal es un paraíso remoto justo al lado del puerto industrial y las playas centros turísticos de Bahía Manzanillo. Es redonda con cerros cubiertos con bosques, todos verdes. En el agua hay arrecifes extensos, un campo de corales saludables y vives con peces jugando.

Brisa en Ensenada Carrizal, México

Vía un par de ídolo moro, blanco con franjas verticales negros, con morros largos y una ala dorsal como una tela fina y larga colgante atrás.

Vi una cabrilla con marcas leopardas. Las castañuelas eran abundantes, azul, con colas como banderas; además ángeles reales con sus colores naranjas.

Puedo oír aves distintas que los Osprey del Golfo de California, aves que cantan. Oigo las olas quebrando suavemente sobre las rocas y acantilados en la orilla cercana.

Solo me quedé allí tres noches, por lástima. Visité la última vez y dejé atrás un par de amigos queridos. Ellos van al norte, yo al sur. Ellos vuelven al Golfo. Yo no. Son la pareja que escuchó cuando leí La Leyenda Patria en Puerto Escondido, para cualquier persona que le gusta oír el matiz rioplatense. (Mi acento no es malo.) Un día me visitaron en Uruguay. Puedo esperar.

Brisa navegando por la costa Pacífica de México

Navegando al sudeste, doce millas náuticas afuera la costa, a medianoche viene la luna media. La línea entre luz y sombra es horizontal. Es como una copa de luz blanca en el cielo. Antes que el amanecer, puedo ver el cruz del sur. Polaris está tan bajo que he visto. Con mi mano a lo largo de mi brazo a frente, puedo extender mis dedos desde Polaris hasta el horizonte.

Venus y Marte son estrellas de la madrugada. Scorpio ha aparecido bajo con el horizonte por la mañana. Es una de mis constelaciones favoritas porque parece bien lo que tiene para un nombre. Además, es brillo, como Orión. La eclíptica es más alta. Pléyades está directamente de arriba. No es bajo en el cielo como estoy acostumbrado por la hemisferio norte. Pronto voy a poner la eclíptica casi directamente de arriba.

Bahía Zihuatanejo, México

Antes que alunecer el cielo es magnífico. Puedo ver las estrellas débiles entre lo usual más brillo. Puedo ver la vía lactosa, un río cremoso de la alta hacia el horizonte al sur. Puedo ver el brillo de los pueblos por la costa y sus luces individuales espumosas sobre el horizonte.

El mar es profundamente negro, oscuro, invisible, espantoso. Puedo oír las salpicaduras de las olas cercanas como animales insolentes. Por la luz de navegación de popa veo espeluznantes ovejas que aparecen y desaparecen de las tinieblas. A veces oigo delfines soplando cerca. Otros sonidos inexplicables. Una ola choca el casco con un chasquido.

El mar se siente mucho más bondadoso cuando puedo verlo. Por eso la luna me encanta.

categorías: navegación - México