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Aventuras del velero Brisa
27 September 2021

Bahía de los Ángeles

Vista de Bahía de los Ángeles desde un cubre en Isla Corona

La Bahía de Los Ángeles está en la costa oeste del Mar de Cortés, en la parte al norte de la península de Baja, en el estado de Baja California de México. La bahía cubre catorce millas náuticas sobre la costa. En el norte hay una playa grande muy popular para acampar y nadar. Al centro de la costa hay un pueblo con restaurantes, hoteles, pocos mercados y pocos servicios. Allí rellenamos el agua, combustible y alimentos.

El pueblo está muy remoto. Hay solo una ruta de setenta kilómetros hasta el pueblo en la ruta principal. No tiene servicio celular ni bancos con ATM. Algunos de los restaurantes y hoteles tienen servicio Wifi por satélite. El camión con fruta, verduras, y otros alimentos perecederos viene una vez por semana.

Más que un lugar para servir veleros, el pueblo es un destino para deporte de pesca, recorridos del mar a ver el tiburón ballena, y recorridos de la playa. De todos, la industria del deporte de pesca prospera la mayor.

La Naturaleza

La Bahía de los Ángeles tiene un complejo de áreas naturales protegidas. Para la pesca deportiva hay tiburón, picudos, y dorados. Para disfrutar hay pulpo café, lobos marinos, tortugas marinas y delfines. De todo, el tiburón ballena.

A pesar del nombre, el tiburón ballena no es un tiburón ni una ballena. Está clasificado como un pez (Rhincodon typus). Así es el pez más grande del mundo. Un día una se aproxima a Brisa y nada por su lado. Dicen que fue una pequeña. Tenía sólo la mitad de la eslora de Brisa, cinco metros, sin exagerar. Mueva lentamente y suave, con su boca abierta. La cabeza y la boca son muy estrechos. Desde allí su perfil se estrecha hasta la cola fina. En el lado tiene dos alas grandes. Su respaldo está moteado con blanco y gris azul como el fondo de una riachuelo pedregoso. Tienen una aleta dorsal y su cola se extiende hacia arriba. Los dos salen del agua. Frecuentemente la vista de las dos aletas es la primera señal que están cerca.

No son peligrosos porque son vegetarianos. Sin embargo, creo que la mitad de mi cuerpo podría caber en su boca. Algunos quieren nadar con ellos. A mi no me gusta! Estoy satisfecho a verlos desde arriba, seguro sobre la cubierta de Brisa.

Una tortuga marina en Puerto don Juan

Los delfines son presente siempre en el Mar de Cortés. Fondeado, a veces vemos las tortugas poniendo sus cabezos de arriba para recargar sus pulmones. A mi me parece distinto lo que hacen las delfines y las tortugas para obtener aire de vida. No respiran como nosotros. Es posible pensar que aguardan su respiro bajo el agua. No creo que es así. Creo que es más como tener un fuente de oxígeno que necesitan recargar a vez en cuando. Las tortugas respiran tres o cuatro veces cuando vienen a la superficie a fin de aclarar bien los pulmones de dióxido de carbono. Parecen antiguos y sabios.

En la tierra hay los Saguaros y otras plantas, siempre con espinas para proteger su agua. A veces escuchamos los coyotes o los vemos en la playa durante el crepúsculo. En una excursión por los cerros rocosos alrededor de un fondeadero vimos una lagartija de treinta o cuarenta centímetros. Justo cuando la vimos, se escondió rápido, muy rápido adentro su cobijo, un agujero en el suelo.

Las sulas, los pelícanos, y las gaviotas son siempre divertidos. A veces interactúan, generalmente cuando aman a la misma presa. Por lo mayor les dejan solo una especie a la otra. Las suelas particularmente a veces dan sorpresa cuando la primera señal de su presencia es un choque sobre el agua cuando llegan de repente como misiles desde el cielo. Mirando el lugar del choque, después que un momento, la sula suba y se va volando.

El tiempo

Durante el verano los vientos predominantes son del sudeste. Los fondeaderos del sur en la bahía– La Mona, el Pueblo, Puerto don Juan, y Ensenada el Quemado –están bien protegidos de los vientos predominantes. Puerto don Juan está bien protegido desde todos lados. En los casos raros que un huracán amenaza la zona, todos se esconden allí.

Con tiempos tranquilos hay fondeaderos lindos entre islas en la bahía a disfrutar. Isla la Ventana tiene un fondeo muy estrecho rodeado con islas más pequeñas con nombres divertidos– Isla Llave y Isla Cerraja, Isla Flecha, Isla el Borrego, Isla Pata y Isla Bota. En Ventana hay un buen arrecife cerca para snorkelear.

Brisa a frente con la entrada de Puerto don Juan

Otras islas en la bahía son Isla Cabeza de Caballo, Islas los Gemelitos, e Isla el Piojo. Compartimos sus nombres porque son divertidos. Las personas que les dieron los nombres tenían buen humor. Justo al norte en la bahía está la Isla Coronado, encabezado por un volcán latente con altura de cuatrocientos setenta metros. Las fondeaderos allí en su lado al oeste– Bahía las Rocas y Mitlán son pintorescas con rocas, isletas, arrecifes, y pequeñas playas.

Los huracanes están lejos al sur, pero hay otras amenazas del tiempo. Durante la noche, líneas de tormentas a veces cruzan el mar desde el continente al este. Similar a un huracán, con escala mucho menor, crecen sobre el mar y llegan con esfuerzo. Se les llama “chubascos”, pero frecuentemente llegan con más viento que lluvia. El frente de los chubascos llevan vientos de treinta nudos con ráfagas a veces a cuarenta o cincuenta. Así tienen la fuerza de un vendaval, con duración más breve.

Brisa experimenta dos o tres chubascos durante el fin de septiembre y augusto. Por suerte sus llegadas son bien advertidas con relámpagos al este. Teníamos tiempo para poner todo en posición de estiba, especialmente el dingy, y cerrar las portillas y tambuchos. El ancla siempre está bien fondeo con eslora de cadena cinco o más veces la profundidad.

Bahía de los Ángeles desde un cerro al sur del Puerto don Juan

Las otras amenazas temporales en la Bahía de los Ángeles son los elefantes y los vientos del oeste. Los elefantes son vientos breves y fuertes desde las montañas al oeste. Empiezan como un nube rotor en las picas, con forma del tronco de elefante. Desde allí, descienden al lado de la montaña para llegar sobre la costa.

Los vientos del oeste empiezan con el atardecer y duran por la noche. Son vientos desde el pacífico, al otro lado de la península y las cordilleras. El ambiente más cálido con aire ascendente del Mar de Cortés atrae el aire más frío descendente del pacífico. Cuando pasa por las montañas, pasa con más esfuerzo en el espacio entre las cubres. En inglés decimos “gap winds”, los vientos de las brechas.

Brisa no fue privilegiada al ver un elefante, pero los vientos del oeste fueron frecuentes. Los fondeaderos de Isla la Ventana e Isla Coronado son expuestos por el oeste. Es una mala sorpresa estar allí mirando el atardecer tranquilo, después de un día con snorkel, senderismo, y natación, solo para experimentar de repente vientos fuertes soplando olas hacía el fondeo, intentando unirse con la playa al sotavento.

La fiesta de la luna llena

Durante las lunas llenas en agosto y septiembre hay un evento para todos en Ensenada la Gringa. Allí hay una laguna de marea. Llena con la marea creciente y se vacía parcialmente con la marea bajando. Entre los dos hay un flujo por un canal estrecho. Es divertido con las mareas de la luna llena correr el flujo con juguetes de flotación. En Ensenada la Gringa la marea alta está a más de dos metros arriba de la marea baja. Así hay un flujo como un río fluvial.

En la tarde nos bañamos juntos corriendo el flujo de la marea de nuevo y nuevo. Es grande porque el flujo corre en forma de horquilla para que salga al lado con el lugar donde empezó.

Hoguera de cena "pot luck", foto por Mónica desde Ecuadór

En la noche hacemos una cena “pot luck” en la playa con una hoguera, música haciendo por nosotros mismos, un poco de baile, y charla. Es la era de COVID, pero nosotros estamos por lo mayor muy aislados. No nos amenazamos la una a la otra. Las personas en peligro, para que el virus pueda ser letal, no atienden.

Puerto don Juan

El “Puerto” don Juan es una caleta protegida por todos lados. Hay una entrada estrecha hacia un gran laguna con profundidad y espacio suficiente para unas docenas de veleros.

Cada mañana en don Juan, con el amanecer, vienen pangas con pescadores. Vienen para capturar peces pequeños numerosos como cebo. La ley es que no podrían utilizar redes. Las redes capturan demasiados peces y amenazan la fuente. Cazan cerca con Brisa a veces porque los peces acumulan allí utilizando el casco como refugio. Podemos charlar con ellos. Generalmente compartimos saludos del día. Salieron después de una hora o menos para cazar los peces de deporte. Alguien me dijo que hay una gran cantidad de picudos este año. Me di cuenta de la historia de Hemingway sobre el hombre viejo y el gran pez.

Pangas de pesca cazando el cebo

Con la amenaza del huracán Nora (que aterrizó en el continente al sur sin efectos malos) había diez y siete veleros allí. Estar en don Juan en este tiempo fue como estar en una zona de acampada. Los veleros vecinos corren sus generadores de energía todas las horas, comparten saludos, forman pequeños grupos. Puedes oír su música o televisor reproduciendo una película, oler los vapores de sus cocinas. Después que la amenaza la mayor salen para el pueblo o otras partes.

¿Quién somos?

Entre las dos docenas de veleros pasando la temporada en Bahía de los Ángeles hay media docena con familias. Las parejas enseñan sus crías con programas para enseñar en casa. Estos programas son mayormente en inglés. Una pareja francés enseña matemáticas a sus hijos con un programa estadounidense en inglés. De esta manera aprenden el inglés también.

Tesoros de la playa

Las familias forman un red en el VHF para reunirse en varios lugares. Comparten tiempos juntos para que los hijos jueguen juntos cual sus parientes comparten notas. Los hijos crecen con el ambiente abierto de la naturaleza y disfrutan la abundancia de cosas ofrecidas por la naturaleza para descubrir. Son activos y aunque tienen tabletas y computadores, no los usan tanto como sus pares de la tierra. Hay demasiado divertido hacer afuera.

Hay algunos solteros, todos ellos son hombres. Hay parejas jóvenes sin hijos. La mayoría son parejas jubiladas. De ellos, algunos no son tan viejos porque podrían jubilarse con sus ahorros. Los gastos de la vida fondeada no son altos. A veces el velero demanda un poco de inversión. Desde allí, si no se quedan en una marina, no hay arrendamiento ni auto para mantener, ni ningunos de los otros gastos comunes. Solo necesitamos sostener el almacén, prestar atención al clima, y disfrutar.

Hay pocos que intercambian con los locales. Son casi todos Estadounidenses con un puñado de Canadienses. Forman un grupo muy cerrado entre la población. Piden servicios, compran alimentos, y a veces toman la cena o un almuerzo en un restaurante. Tienen su propio canal de radio VHF donde solo escuchas intercambio en inglés. No vamos a invadir y colonizar como ya pasó acá. Somos un pequeño comunidad privilegiado entre una más grande con oportunidades menos abiertos. Disfrutamos el verano, nos vamos y nos vemos.

Brisa navegando en Bahía de los Ángeles, foto por Diane en el velero Dolce

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